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¿Realmente “otro mundo es posible”?

El Foro Social Mundial: una mirada desde la juventud

 

 Laura González Carranza

 

“Otro mundo es posible”... ésta es la consigna que reunió a 132.000 personas de todo el mundo en la ciudad de Belém, en el Estado de Pará, al norte de Brasil, desde el 27 de enero al 1 de febrero del presente año. La prensa brasileña lo llamó “el espacio de mayor resistencia del mundo”, y allí se conjugó un sinnúmero de luchas y proclamas, abarcando todo tipo de temáticas, con manifestaciones contra los transgénicos, el Banco Mundial, el FMI, la OMC, las bases militares, el trabajo de esclavos, la agresión de Israel a Palestina, la contaminación del medio ambiente, el consumo de la carne animal, la Coca Cola, el racismo, la discriminación, la xenofobia, el IIRSA, entre otras. También los actores fueron variados: movimientos de campesinos, defensores de derechos humanos, autoridades locales, algunos presidentes, un nobel de la paz, pueblos indígenas, grupos de mujeres, afrodescendientes y una gran cantidad de jóvenes.

 

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A este encuentro asistieron representantes de aproximadamente 140 países. Fue notoria la predominancia de la participación brasileña en el foro, frecuentemente se encontraba a brasileños entregando revistas con artículos referentes y de apoyo a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, o también aparecieron como interlocutores de realidades aún más lejanas, como es el caso del trabajo de esclavos en China.

 

Todo este “mix” de luchas fueron resumidas en el “Otro mundo es posible”, aunque algunas de las propuestas pudieron resultar contradictorias entre sí, como el apoyo a la nacionalización de la industria minera vs la eliminación total de esta actividad. En otro aspecto, mientras ciertos sectores impulsaban la necesidad de tomarse el poder vía la revolución armada, hubo otros que consideraron que la paz debía ser el mecanismo y el fin último de todo cambio social; adicionalmente, hay que mencionar a los grupos anarquistas que organizaron su propia protesta en contra del Foro Social Mundial (FSM), ya que lo consideraron como “Capitalista”.

 

Para el primer día del FSM, el 27 de enero, se programó una gran marcha conformada por todos los asistentes al evento. Durante el recorrido por las calles de Belém, las mismas que fueron decoradas con consignas relativas al Foro, se podía observar a todos los grupos sociales con sus signos y sus cantos distintivos; una de las manifestaciones más fuertes y más repetidas, fue el rechazo a la agresión judía a Palestina.  Esta marcha estaba programada para las 4:00 de la tarde, y se iba a constituir en el símbolo más fuerte de la “resistencia” en el mundo; sin embargo, ésta no pudo iniciar a tiempo ya que un torrencial aguacero se adelantó a la inauguración del Foro con esta marcha. Se debió que esperar alrededor de una hora para poder iniciar el evento pues, por suerte, finalmente el clima se estabilizó y la marcha pudo concretarse.

 

Ahora hay que preguntarse ¿qué hubiese pasado con la marcha si la lluvia no cesaba? ¿Acaso el mal tiempo tiene el poder de desmantelar al “mayor símbolo de resistencia del mundo”?

 

Si bien la marcha es simplemente un símbolo de la lucha de los movimientos sociales, sí debemos preguntarnos por nuestra capacidad económica y logística para reprogramarla, porque su realización era imprescindible. Y es que la verdad, un cambio en la fecha de este evento, por percances climáticos, no hubiera sido posible, pues la “resistencia” no posee tantos fondos económicos y un cambio de agenda, no está en nuestras manos. Esto nos demuestra la fragilidad de ciertas formas de la “resistencia”. Las marchas y protestas son uno de los mecanismos de cambio social, pero no se pueden constituir en objetivos por sí mismos, ya que éstos pueden ser boycoteados por varios agentes, como la fuerza pública, o los medios de comunicación (quienes deciden transmitir aquello que consideran como relevante), o hasta la misma naturaleza, como en el caso de Belém.

 

Mientras los participantes bailaban con las canciones de protesta, y gritaban muchas consignas, se observaron ciertas incongruencias.  Así, mientras hubo gente que planteaba la necesidad de cuestionar a la gran transnacional de la Coca Cola, algunos de los participantes la consumían. En el instante en que Greenpeace elevó una gran figura inflable con forma del planeta tierra, como símbolo de la necesidad de cuidar el planeta tierra, otros asistentes bebían líquidos enlatados y varios de los envases vacíos fueron arrojados a la calle. Cuando se gritaba a favor de la igualdad social desfilábamos cerca del hotel Crowne Plaza, en donde la Fuerza Pública se encontraba brindando seguridad a los clientes: “los importantes del capital y algunos importantes del FSM”. Y finalmente, marchamos por la eliminación de los alimentos “transgénicos” al frente de Mc Donalds, un simple local, cuya existencia no se vio amenazada en lo más mínimo.

 

 

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Es verdad que los íconos pueden proyectarse a desafíos más grandes, por eso, lejos de minimizar la importancia de la marcha, lo que tratamos de demostrar son dos realidades. En primer lugar, está el hecho de que la lucha contra las empresas transnacionales se queda como un discurso del Foro, ya que en nuestra vida cotidiana estamos tan acostumbrados al consumo, que no podemos ser coherentes entre lo que pensamos y lo que hacemos. Por otro lado, debemos reconocer que “no es tan fácil salirse del sistema”, por lo que también debemos preguntarnos qué tanto podemos hacer frente a estas grandes empresas devoradoras de nuestros recursos naturales; pues, podemos apostar, que los “accionistas del mundo” no se reúnen a conversar sobre “el mayor espacio de resistencia del mundo” y las consecuencias que éste podría acarrear: el FSM no está conectado a las decisiones políticas, menos aún a las decisiones económicas.

 

Adicionalmente, hay que decir que al ver tantas luchas conjuntas y tantas inconsistencias entre los ideales y la práctica, debemos preguntarnos obligatoriamente contra quién o contra qué estamos luchando. Cuando pensamos en la seguridad alimenticia, en los megaproyectos de integración y en la militarización por parte de fuerzas armadas regulares, estamos tomando varios elementos que surgen de un punto en común: el sistema neoliberal (la tendencia a la concentración de todo tipo de recursos en unas cuantas manos, frente a la existencia de Estados que no poseen el control social, justificados en los fundamentos teóricos impulsados por este mismo sistema económico), pero este objetivo aparece distante, como de trasfondo de la lucha, y por tanto, con tendencia a desaparecer.

 

El FSM no tiene un enemigo en concreto, los objetivos son múltiples y las luchas no apelan a las raíces de los problemas. Si bien se dice que el Foro no es el organismo que toma decisiones, sino que es un espacio para que los actores acuerden propuestas de resistencia entre sí, entonces dónde y cuándo vamos a sentarnos a pensar qué hacer en conjunto. Las luchas aisladas e individuales son una expresión más de la fragmentación social producto de la exitosa implementación del sistema neoliberal, el “divide y vencerás” no se aplica sólo para la derrota de pequeños grupos sociales, sino para la lucha antisistémica en general.

 

El Foro no sólo que no tiene enemigos concretos, sino que también es un espacio “funcionalizado” por los pocos objetivos comunes que se alcanzan a discernir del “mix” de las luchas. Así, mientras hay proclamas constantes para la preservación del medio ambiente y el cuidado de la amazonía, no comprendemos, y tenemos que criticar severamente, la participación de PETROBRAS como uno de los auspiciantes del FSM.

 

Si se piensa que esta empresa es brasileña, hay que decir que hace mucho tiempo dejó de serla: “En la actualidad, el Estado brasileño tiene apenas el 37% de las acciones de Petrobrás, el 49% están en manos de capital norteamericano y el 11% en manos de empresarios privados”<!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]-->Además, PETROBRAS ha sido demandada en Argentina, Ecuador y hasta en el mismo Brasil por sus malas operaciones en la explotación petrolera, las que sólo han provocado terribles daños al ecosistema. ¿Cómo es posible entonces, que Petrobrás sea uno de los financiadores del Foro Social Mundial?

 

La participación de los presidentes de Ecuador, Bolivia, Venezuela, Paraguay y Brasil fue una de las actividades que más concurrencia tuvo. Los presidentes hablaron de la necesidad de la integración latinoamericana, tema que se ha discutido desde la época republicana y sobre lo cual todavía no nos ponemos de acuerdo. Luego de sus discursos, los mandatarios fueron aclamados por el público ya que de alguna u otra manera, ellos son el ícono de cambio en América Latina; pero lo que no fue una noticia pública es que días antes, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), le solicitó al FSM que declarase a Rafael Correa, Presidente del Ecuador, como una persona no grata para el Foro, dado que el impulsó la actual ley minera que permite la explotación de recursos a gran escala, con todas los impactos ecológicos, sociales y económicos que esto implica. ¡Pero el Foro no toma decisiones! Simplemente acepta todas las propuestas que “aparezcan” como alternativas.

 

 

La juventud en la cotidianidad del Foro

 

 “Otro mundo es posible” fue una propuesta que debió ser ejemplificada durante la convivencia de quienes participamos en el Campamento de la Juventud, realizado en las instalaciones de la Universidad Federal Rural de la Amazonía. Pero ya al segundo día se podía observar la basura arrojada en las calles y desbordada a lado de los basureros convertidos en un incipiente intento de ser una propuesta de reciclaje.

 

Por otro lado, a más de las carpas temáticas que se instalaron dentro de las instalaciones adecuadas para el Foro (dos universidades públicas), se colocaron varias carpas a modo de stand, algunas de ellas tenían por objetivo el de informar sobre las actividades de un determinado movimiento social, ONG o algún organismo de cooperación internacional, mientras que otros se instalaron con la finalidad de vender artesanías, ropa, música, películas, bolsos, y libros.

 

 

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Además, fuera de estos stands previamente establecidos para la venta, en las calles y en las veredas al interior de las universidades se construyeron otros mercados “alternativos”. Así, muchos jóvenes se dedicaron a la venta de joyas artesanales, y cuando se les preguntó sobre su participación en este Foro, que supuestamente tenía un carácter eminentemente político, respondieron que ésta también era una forma de protesta que, según ellos, era perfectamente válida en un Foro destinado para “todo tipo de protesta”; lo alternativo de su empresa se basa en el uso de materiales “naturales” (semillas, madera, fibras) para la elaboración de los artículos.

 

También se observó a muchos vendedores ambulantes, quienes aprovecharon la presencia de los “turistas” del Foro para vender comida rápida (choclos tan gemelos que era imposible ocultar su origen trasngénico), sombreros, paraguas (porque cabe decir que la lluvia aparecía imprevistamente de un momento a otro), impermeables, golosinas, bebidas y cervezas. En este “Shopping Social Mundial” (como lo bautizaron algunos jóvenes brasileños), hubo un “mercado” para todo grupo social, en este sentido fue bastante inclusivo, ya que hasta “los grupos tradicionalmente marginados”, o sea los indígenas, tuvieron la posibilidad de vender sus “objetos típicos”.

 

En este sentido, debemos contar una experiencia particular que conocimos... Cuando esperábamos nuestro avión de regreso a Quito-Ecuador, en el aeropuerto de Sao Paulo nos encontramos con dos jóvenes indígenas otavaleños, quienes acompañados por su padre, nos contaron de su participación en el Foro: “Fuimos porque a mí como joven me llegó una invitación porque ya había participado en otros foros. Le dije a mi papá y a mi hermana y se animaron a venir al Foro. Nosotros pagamos nuestro pasaje, y trajimos algunas cosas para vender, pero aquí en Brasil no han sabido dejar meter mercadería, entonces nos quitaron como 4000 dólares en ropa. Entonces algo pudimos llevar al Foro para vender, más que sea para la sopa”  

 

Estos indígenas Kichwas decían ser parte de la CONAIE, pero evidentemente su participación en el Foro tenía un objetivo netamente comercial. Varios de los indígenas que vendieron mercadería en el Foro son dirigentes en sus países, y hay que agregar que en varios casos sus gastos fueron financiados por organizaciones indígenas regionales como la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), por lo que se puede suponer que la participación indígena debió tener una connotación más política. El “Shopping Social Mundial” fue un objeto de debate, así mientras muchos criticaron la gran de cantidad de “hippies” artesanos, a otros les pareció que esta venta era un complemento perfecto para el mundo de lo “alternativo”.

 

Otro de los elementos que llamó mucho la atención, o más bien dicho, que tuvo muchos “clientes”, fue la pintura de cuerpo con “signos autóctonos” que los indígenas vendían a los turistas, de este manera se podía observar a muchos europeos con símbolos tribales pintados en sus blancas pieles, y a indígenas felices por el ingreso económico que les produjo “el mayor espacio de resistencia del mundo.

 

Además de esta folklorización de “lo indígena” promovida por los propios indígenas, hubo otra estimulada por los propios participantes del Foro pues se producían un sinnúmero de desfiles y marchas de los diferentes movimientos sociales. Utilizamos el término de “desfile” particularmente para los grupos indígenas, ya que en muchos casos se observó que los “grupos aborígenes” caminaban con sus trajes típicos formando verdaderos bloques, en algunos casos llevaban carteles defendiendo alguna consigna de lucha, pero en otros, su sólo imagen se concebía el símbolo de protesta por sí mismo. Muchos turistas se tomaron fotos con ellos, e incluso se formaron círculos humanos alrededor de ellos para que pudieran transitar en medio del tumulto que formábamos los mestizos.  Si hacemos un análisis comparando las diferentes percepciones que han existido a lo largo del tiempo sobre los indígenas, podemos decir que la mirada folklórica que se aprecia en el Foro es la misma que se produjo en la época de la conquista, cuando los indígenas eran “retratados” mediante dibujos y pinturas.

 

La lucha contra la xenofobia y la discriminación étnica queda en un simple discurso cuando se dan prácticas como las mencionadas. La toma de fotografías a los pueblos indígenas, es un acto de “cosificación”, es la reducción de los sujetos a meras figuras ornamentales; es crear un distanciamiento entre un “ellos” y un “nosotros”, porque de existir una verdadera inclusión social, simplemente no se miraría al otro como algo distinto ya que su presencia sería cotidiana. El FSM se convirtió así en un espacio de reproducción de la “mirada excluyente” que tanto se criticó ahí mismo.

 

La reducción de la “resistencia” a la iconografía de “los más débiles” demuestra la superficialidad del Foro, y a este problema se suman algunas manifestaciones por parte de otros actores.

 

Como se mencionó anteriormente, una de las características del Foro fueron los constantes desfiles con diferentes objetivos, y los grupos juveniles fueron uno de los actores más representativos en esta actividad. Una de las caminatas al interior de la Universidad Federal de Pará (UFPA) convocó a varios jóvenes que marcharon por la identidad, por un llamado al respeto a la comunidad GLBT, y en general, a la diversidad de pensamiento. El desfile fue decorado con globos, y música con la cual los jóvenes cantaban y bailaban.  En otros espacios, como en el del Campamento de la Juventud, los jóvenes participaban de varias fiestas por la noche en varias carpas donde se las organizaba con diferentes estilos de música. El reggae, la música electrónica, los ritmos africanos y hasta la salsa tuvieron su espacio en las largas jornadas de fiestas, que se daban en las mencionadas carpas o en pequeñas carpas construidas por los propios jóvenes. En estas últimas, se podía apreciar a músicos tocando y cantando todo el día. En otras ocasiones se declamaban poemas en los que se refería a la necesidad de libertad y de vivir en paz y con felicidad en el mundo. Y otros actores más extremos, lucharon por “el respeto al cuerpo humano” mientras se paseaban desnudos por el campamento.

 

 

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El consumo de drogas al interior del campamento, y las actividades lúdicas incesantes fueron el “Foro” para muchos de los jóvenes, quienes no participaron de las actividades autoconvocadas, ni de las discusiones políticas que se dieron en las aulas de las universidades. El aporte político de los jóvenes fue criticado también por el Foro, y nos manifestaron que hasta se habría nombrado una comisión de jóvenes encargada de crear una conciencia política en los mismos. Si los jóvenes somos la presa más fácil para caer en la “superficialidad” de la resistencia, ¿qué futuro estamos avizorando?.

 

 

Sobre los espacios de discusión

En el Foro circuló una agenda, similar a un pequeño periódico, en la que constaban todas las actividades autoconvocados. Los eventos se caracterizaron por su gran número y su simultaneidad, no hubo ningún criterio para agrupar los temas en zonas específicos o en tiempos determinados; a manera de ejemplo podemos decir, que a más de las carpas temáticas que eran constantes, se presentaban alrededor de 7 charlas o conferencias, que se podían desarrollar en cualquiera de las universidades. Hay que señalar que tomaba alrededor de 40 minutos el llegar de una universidad a otra, pues el servicio público de transporte no abasteció las necesidades del Foro, ni tampoco lo hicieron las unidades que el Foro dispuso para la movilización gratuita. 

 

Para la facilidad de los asistentes, se dispuso de varios jóvenes “voluntarios” quienes ayudaron con la logística del Foro. Lo cierto es que su trabajo no eran “tan voluntario” pues se les habría prometido una ayuda académica por su participación, y muchos de ellos estaban más desinformados que los propios extranjeros. Tampoco hubo suficiente información sobre la disposición física de las aulas.  La organización del Foro fue un desastre.

 

En los espacios de discusión, se pudo apreciar una tendencia generalizada. La metodología para el “debate político” se caracterizó por la exposición corta de una determinada problemática por parte de ciertas personas, que eran “adultos”, ya que en muy pocas ocasiones se observó a jóvenes en estas instancias. Luego de la respectiva exposición, se procedía a una pequeña ronda de preguntas hacia los expositores (máximo 5), las mismas que luego de ser respondidas se constituían en el fin del debate. La pregunta es... ¿Es eso un debate, una discusión o al menos un diálogo?

 

Una de las discusiones a las que asistimos fue sobre el IIRSA y la expropiación de recursos naturales que está viviendo Sudamérica; allí se expuso la situación de Colombia, Perú, Bolivia y Venezuela. Fue triste el hecho de que la realidad ecuatoriana “no apareció” cuando nosotros estamos siendo profundamente afectadas por los efectos del Plan Colombia y las grandes compañías transnacionales que están saqueando también nuestros recursos. Pero así es el Foro, un espacio para informarse medianamente de lo que está sucediendo en otros lados.

 

Colombia contó con la participación de indígenas de la ONIC, Organización de Nacionalidades Indígenas de Colombia. Los grupos indígenas del vecino país, vivieron un profundo proceso de lucha política durante el último trimestre del 2008. Ellos realizaron una gran minga que convocó aproximadamente a 30.000 personas quienes si dirigieron a Bogotá, como el último intento para llegar a un diálogo con Álvaro Uribe, para exigirle un alto al genocidio que allí se está viviendo; el saldo de esto fue el asesinato del esposo de la Consejera Mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) Aida Quilcue y ninguna respuesta por parte del Estado. Colombia vive un genocidio lento, debemos agregar que sólo en los últimos 7 días han sido asesinados aproximadamente 27 indígenas Awá de la organización UNIPA, y se estima que el conflicto Colombia ha provocado el desplazamiento de dos millones de personas.

 

En este Foro Social, una de las participaciones de los representantes de la ONIC para contar esta triste tragedia, se realizó en una tarima que contaba con alrededor de unos 200 espectadores. Lo cierto es que la intervención del los indígenas colombianos fue limitada a un tiempo de 10 minutos, pues el resto del evento debía distribuirse a las bandas folklóricas afrodescendientes que querían presentar sus danzas.

 

Cómo es posible que el Foro Social Mundial dé prioridad a los eventos artísticos, frente a la compleja guerra que se está viviendo en Colombia. A diferencia de lo que sucedió con Colombia, el tema de la guerra de Palestina si fue algo muy debatido. Entonces debemos pensar que el conflicto colombiano, que lleva alrededor de 45 años, y aunque se ha agravado desde el 2000 en el marco del Plan Colombia, ya no constituye un tema de “moda” como para cuestionarlo duramente. Es cierto que hubo otros momentos en donde representantes del Polo Democrático, partido de oposición en Colombia, hablaron sobre la tragedia que allí se vive; pero, en términos generales, dio la impresión de que el FSM también se acostumbró a la violencia que se vive en el vecino país.

 

Siendo concientes de las limitaciones del Foro Social Mundial, los indígenas de la ONIC habrían acordado llevar una sola propuesta al evento, el convocar el día 12 de octubre del presente año a una gran movilización mundial por la defensa de los recursos naturales. Esperemos que por lo menos esta propuesta sea escuchada.

 

¿Y dónde quedó el debate?... Luego, supimos que después de los eventos transcurridos en el día, los “expositores”, quienes suelen ser los representantes de las grandes redes, organizaciones y alguna que otra autoridad pública, se reunían en los hoteles para concretar agendas particulares. Entonces el FSM no sirve para los “nuevos” pues si no eres parte de alguna entidad representativa, o si no estás involucrado en alguna red o movimiento social, tu participación política como individuo queda excluida del Foro.  Un buen amigo nuestro, conocedor de los foros desde hace mucho tiempo atrás, nos dijo con toda sabiduría: “El Foro no sirve para generar propuestas nuevas, sino que es un espacio para consolidar el trabajo de redes que ya están funcionando”. En este sentido, podemos cuestionar, qué tantas oportunidades se les está dando a los jóvenes, cuando en el Foro los ACTORES son los “viejos conocidos” de la lucha social, mientras el resto simplemente quedan en calidad de ESPECTADORES; el FSM para los “nuevos” es sólo un buen sitio de información.

 

Pudimos recoger múltiples percepciones sobre lo que fue el Foro, en términos generales podemos decir que hubo muchos jóvenes críticos, sobretodo extranjeros, quienes sintieron que finalmente “no estuvieron en nada”; y contrariamente, los adultos (los expertos expositores) sintieron que les fue muy bien. Estas diferentes apreciaciones se pueden comprender si se entiende que hay jóvenes quienes consideramos que el Foro no tiene mayores alcances políticos, mientras que hay adultos, acostumbrados a este tipo de lucha social, quienes sintieron que les fue muy bien, como en los años anteriores… quizá el FRS ya es adulto y en camino a la vejez.

 

 

Entonces... ¿Qué es el Foro Social Mundial?

Si entendemos conceptualmente a un foro como un espacio concertado para la discusión y el debate con la participación de múltiples miembros, podemos concluir que esto no es ni siquiera un foro como tal.  Pues en este no hay un espacio para discutir, los que pueden discutir son sólo unas cuentas personas quienes tienen la posibilidad de hacer reuniones paralelas; además, es momento de preguntarse también si es que existe la posibilidad de discutir temas de forma masiva; difícilmente 132.000 personas podrán concretar una sola idea sobre el “Otro mundo posible”.

 

Otro de los elementos que no quedan claros es: ¿Qué es ese “Otro mundo posible”?, es acaso un mero ícono que permite encasillar a todo aquello que está en el marco de lo “alternativo” y “en oposición”, o es la ritualización y el camino hacia el vaciamiento de las luchas sociales. ¿Qué es ese “otro mundo posible”? cuando no hay ni siquiera un objetivo de lucha unificado y menos aún una propuesta política-económica que sustente al “Nuevo Mundo”. Si el Foro no tiene capacidad de decisión, entonces siempre se quedará relegado para el papel de la “Resistencia”. En algún momento, se tiene que discutir el verdadero alcance de poder que tiene el Foro, pues más de 500 años ya son suficientes para la resistencia; los próximos años nos aproximamos a la consolidación de los megaproyectos más peligrosos para América Latina, una dominación acelerada y un poco más directa se nos viene encima, así que no podemos perder el tiempo en las “Ferias Sociales Mundiales”. 

 

Así, el “Otro Mundo” no se constituye en un mundo, sino que es un espacio donde se juntan todas las “alternativas”, sean estas coherentes entre sí o no. El Foro Social Mundial es una propuesta interesante, en la medida en que se constituye en un espacio para la discusión, sin embargo, también debemos preguntarnos si al unificar tantas luchas con objetivos diferentes, no estamos “institucionalizando” la resistencia, en lugar de construir verdaderas propuestas políticas. Las propuestas del Foro no podrían dar lugar a un solo “Otro Mundo”, sino que de ser aplicadas a la realidad, estas iniciativas degenerarían en un sinnúmero de sociedades aisladas, pues lo cierto es que no hay objetivos comunes.

 

La diversidad de perspectivas sobre cómo construir el “Otro Mundo” pudo haber sido una de las fortalezas del Foro Social durante sus primeros años, pero cuántos foros más de discusión tiene que haber para que surjan planes de acción concretos para encaminarse hacia el “Otro Mundo”; tomando en cuenta que, mientras nosotros hemos pasado 8 años en diferentes foros sociales, a Colombia le ha costado casi el mismo tiempo la implementación de un proyecto de matiz neoliberal, que está saqueando todos los recursos naturales de este país, mientras se desplazan y se asesinan a cientos de dirigentes indígenas y campesinos. Mientras seguimos en la discusión el mundo sigue girando, y cada vez con mayor velocidad.

 

El Foro Social Mundial tiene un potencial enorme, pues el sólo hecho de reunir a miles de personas que tienen un interés de ver las cosas de otra forma es importante, tomando en cuenta que en otros momentos históricos la lucha se ha centralizado en las manos de un solo líder, entonces podríamos decir que nuestro potencial es mucho más grande ahora; pero, como en el caso del Ecuador, si no se visibilizan alternativas de poder para los movimientos que dan vida al FSM, lo que ocurre es que los grupos de poder tradicionales se reconceptualizan, y definen, a nombre de una izquierda moribunda, lo que ellos consideran como “revolución”.

 

¿Cómo podemos enfrentar el problema de la crisis alimenticia si los protagonistas de esta contienda (campesinos e indígenas) siguen siendo observados como objetos exóticos y no como ejemplos de una verdadera lucha?

 

¿Cómo podemos cuestionar el uso del fósforo blanco en el ataque que Israel hizo a Palestina, si en los espacios de discusión política sólo estamos preocupados por la venta, para generarnos ingresos económicos, y por el consumo, al comprar objetos “símbolos” de nuestra lucha social.

 

¿Qué podemos hacer frente a la Cuarta Flota que recorre las costas de América Latina, o frente a las personas que mueren diariamente en Colombia, siendo objetivos de grupos armados que si disputan el control territorial’.

 

¿Qué es lo que en realidad podemos hacer con el FSM?

 

En el Foro Social Mundial debe cuestionarse muchos elementos ahora, si bien es cierto que han surgido buenas iniciativas en años anteriores (como las protestas con el ALCA, o los TLCs), tenemos que reconocer que los proyectos neoliberales se siguen concretando con o sin participación visible de los Estados, y si los planes de dominación se vuelven más eficientes y fuertes, nuestras luchas también deben serlo. No podemos dejarnos arrastrar por la tendencia a la superficialización de las cosas, porque eso es un triunfo del sistema de consumo: la lucha social no puede ser más una forma de consumo, como lo ha sido en este FSM.

 

El poder es una construcción social y si en un espacio potencialmente rico como lo son estos Foros, nos permitieran ser verdaderos actores de cambio, entonces podríamos estar hablando de un verdadero camino hacia la reforma social, pero nada de esto se puede lograr, si antes no definimos al “Otro mundo posible”.

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<!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]--> MAIPPA. Ecuador: ¡PETROBRAS FUERA!   26/07/2006. Internet:http://www.maippa.org/content/view/73/72/. Acceso: 13 de diciembre del 2009.