El proceso constituyente, los textos constitucionales y el referéndum

Patricio Benalcázar
15/09/2008
I.
La consulta popular del 15 de abril de 2007, abrió paso a la Asamblea Constituyente, como el hecho más importante de la historia reciente del Ecuador. Durante 8 meses, la Asamblea fue el escenario en el cual se pusieron a consideración las demandas históricas de diversos sectores y movimientos sociales del país, fue también el canalizador de la agenda gubernamental actual, en algunos casos coincidente y en otros casos contraria a las demandas sociales; y, fue la expresión también de los intereses de los grupos de poder económico vinculados al conservadurismo ideológico, religioso y al capital internacional; en fin de cuentas fue un escenario de disputa del poder.

Cada capítulo, cada sección, cada artículo de la Constitución, fueron producto de dicha disputa política e ideológica, tras la cual se expresa una visión frente al mundo, una ideología, una multiplicidad de intereses.

II.

La participación de organizaciones sociales en la construcción de la Constitución fue fundamental, en algunos casos por la presencia de asambleístas, asesoras y asesores vinculados a procesos organizativos o fieles a principios y coherencia en su accionar; y en otros casos, expresada a través de la presión popular e impulsada por diversas movilizaciones que llegaron a Ciudad Alfaro y que estuvieron pendientes del proceso por diferentes medios.

Hay que destacar la activa participación de las organizaciones sociales, que desde el inicio de la Asamblea Constituyente, acudieron a las diversas mesas de trabajo a presentar su perspectiva y propuestas constitucionales: el movimiento indígena, afrodescendiente, ecologista, mujeres, jóvenes, migrantes, refugiados, comunidad glbt, maestros, servidores públicos, en fin; establecieron contactos y mecanismos para participar por todos los medios posibles en las discusiones; se activaron las redes, que sin duda, marcan una contundente diferencia a la forma como se construyó la Constitución de 1998, rodeada por un cerco militar, símbolo de la democracia tutelada de la última década.

III.

Se evidenció la presencia de otros actores del poder, así, el gobierno nacional y sus delegadas y delegados en diversos momentos y por diversos temas, persuadieron y presionaron para que los textos constitucionales reflejen su perspectiva, por ejemplo, en temas como el derecho al consentimiento previo o la consulta a las comunidades afectadas por actividades extractivas; la determinación o no del kichwa junto al castellano como idiomas oficiales, la aprobación del mandato agrario, cercano a los importadores de agrotóxícos y con ciertas concesiones sociales, la amnistía a Gustavo Noboa, entre otros.

IV.

Los sectores tradicionales, vinculados a los grupos financieros, a las Cámaras de la Producción , a los grandes exportadores, importadores y al propio capital internacional, se expresaron a través del reducido número de asambleístas de la derecha política, pero también por intermedio de la nueva derecha, cuya expresión incluso se encuentra en un sector de las filas del naciente Movimiento País, que dio lugar a la salida de dos asambleístas de la provincia del Guayas, una vinculada a los grupos fundamentalistas “Pro Vida”; y la otra, con claros intereses en la explotación minera a gran escala; pero además, en el circulo cercano al propio Presidente Correa, como el Abogado Alexis Mera, personaje que en tiempos recientes fue asesor cercano del ex Presidente Febres Cordero y con vínculos laborales con el ex Presidente Gustavo Noboa.

Por otra parte, la derecha contó, con dos poderosos aliados: los medios de comunicación y la cúpula de la Iglesia Católica. Por un lado los grandes medios de comunicación social de manera insistente y sistemática construyeron una opinión pública adversa a la Asamblea , destacando temas que exacerbaron prejuicios sociales y culturales de la sociedad, como el aborto, Dios en la Constitución, la unión homosexual, el derecho al placer sexual, la propiedad privada, entre otros; dando un reducido e inadecuado espacio y tratamiento a cuestiones relativas al régimen de desarrollo, soberanía alimentaria, biodiversidad y recursos naturales, sistema de participación política, derecho al agua, etc..

Por otra parte, la cúpula de la Iglesia Católica , se embarcó en una abierta campaña por el NO, desde una lógica de moralidad social expresada en temas como el derecho a la vida desde la concepción, la unión homosexual, la libertad religiosa, pero con una argumentación pobre y controversial, pues inmediatamente el sector oficial, demostró que a todos estos temas se les dio el tratamiento que la propia Iglesia propuso mientras se redactaban los textos constitucionales; situación que está generando un serio distanciamiento de la cúpula con las bases de la Iglesia e incluso con algunos sectores del clero.

V.

Este proceso, nos deja una Constitución Política, que refleja el contexto mencionado anteriormente, no es profundamente transformadora, sin embargo, expresa un momento de inflexión en la historia del Ecuador, de Latinoamerica y el mundo; para ello basta revisar con seriedad, no lo que nos cuenten los “cuenteros”, como afirma el periodista Kintto Lucas; los capítulos y secciones relativas al derecho al agua, los derechos de la naturaleza, del ambiente, la biodiversidad, la educación, la salud, los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas, la soberanía económica, la soberanía alimentaria, la movilidad humana, las relaciones internacionales, la integración latinoamericana, entre otras.

VI

Es fundamental, que la posición y decisión que se tome de cara al referéndum de septiembre, en el cual se aprobará o no los textos de la nueva Constitución, no sea producto de las lecturas y percepciones interesadas de los sectores con poder, cualquiera que sean estos; sino que apueste a la necesaria construcción de un país diferente, donde la actoría ciudadana y de las organizaciones sociales sea el eje conductor, desde la reflexión y el debate serio y propositivo.

Un triunfo del NO en el referéndum de septiembre, mantendría en vigencia la Constitución de 1998, reintegraría a sus funciones al Congreso en receso; pero más allá de estos aspectos formales, significaría la recomposición social de las fuerzas políticas de derecha, abriría un escenario crítico y de confrontación más aguda con un gobierno, que tendría como opción terminar su período muy debilitado, con las organizaciones sociales vinculades al actual régimen desgastadas y eventualmente dispersas; además, daría lugar a un escenario internacional que justificaría la intromisión frontal de la política estadounidense en la región, sería un agujero por el cual se golpearía al proceso de integración latinoamericana en ciernes

No podemos abstraernos de esta realidad, votar SI, abre aún más el proceso histórico promovido por el movimiento social del Ecuador por más de tres décadas y que se encuentra manifestado en muchos de los textos constitucionales, votar SI, constituye la posibilidad de fortalecer a las organizaciones sociales como actores de la vida de un país; votar SI, no es un si para el gobierno de turno, sino por la reinstitucionalización del Estado; votar SI, es empujar el proceso de integración latinoamericana, es promover el establecimiento de nuevas relaciones internacionales y un orden mundial justo, es impulsar la movilización social, apostar por una Constitución para la resistencia, capaz de emplazar al poder, capaz de seguir sembrando las semillas de una transformación profunda que aún está pendiente.
 
 
 

Con el apoyo de:
 
 
Inredh Derechos Humanos