Comunicación INREDH

13/10/2016

Mi hijo fue torturado por la Policía: testimonio de Alicia Barros


Mi hijo  Angelo Alexander Ayol Barros fue detenido el 17 de septiembre de 2014, aproximadamente a las 19:00, cuando salía del Colegio Mejía y se dirigía a la casa a coger el bus entre la calle Antonio Ante y Luis Vargas Torres, calles por donde pasan los tres buses que los llevan a nuestra casa en Toctiuco.

Él no vio a los policías ahí, pero luego salieron policías de todas partes con motocicletas y perros a coger a todos los muchachos que estaban en la protesta. Mi hijo se dio la vuelta y comenzó a regresar por la calle. En ese momento, sintió que un policía le dio un pataso y cayó de boca contra el piso. Trató de levantarse y sintió un golpe en la espalda; vio que se encontraba rodeado por policías. Solo podía observar botas a su lado derecho cuando una motocicleta le arrolló el brazo y la pierna izquierda.

 

Luego lo alzaron de la mochila y le quisieron subir a una moto. Mi hijo se negó alegando que salir del Colegio y dirigirse por una calle pública a tomar el trasporte no es un delito.  A pesar de esto, lo subieron en la moto y lo golpearon. Le colocaron las esposas en las manos con las palmas frente a frente, sentía que las manos se le arrancaban. Mientras iba en la moto recuerda que vio una panadería, pero no recuerda más porque perdió el conocimiento de tanto golpe.

 

 

Despertó después en la Unidad Policial Comunitaria de La Basílica. Ahí recibió un puntapié en la parte maxilofacial inferior cerca del oído; este golpe le lesionó dos muelas que tuvieron que ser reconstruidas.  Además, el policía de  manera ininterrumpida con la punta de un esferográfico le pinchó en la cabeza para que mi hijo diga sus nombres. Le rosearon con gas lacrimógeno en su cara  provocando asfixia y luego lo trasladaron hasta la Unidad de Delitos Flagrantes de la Fiscalía ubicada en la Av. Patria y 9 de Octubre.

 

 

MI hijo, desde que llegó a la zona de aseguramiento pidió ayuda y atención médica. Únicamente a la 01:00 am del 18 de septiembre del 2014, por exigencias nuestras trasladaron a mí hijo hacia el Hospital Eugenio Espejo. Dos días paso internado. El cuadro clínico evidenció que producto del maltrato y tortura del que fue objeto causó traumatismo cráneo encefálico y politraumatismo. Además, tuvo heridas profundas en la cabeza producto de los pinchazos del esferográfico.

 

Dos años después, mi hijo tiene las huellas de los golpes en su cuerpo, tiene queloides en su brazo, pero también quedan las huellas que marcaron su vida luego del maltrato por parte de quienes debían protegerlo. Ningún padre debe permitir que se trate así a un hijo, sin importar que hubiera estado o no en una manifestación o una marcha; tenemos el derecho a decir lo que pensamos eso no es un delito.

 

 

En octubre de 2014, por el gran amor que tenemos a nuestro hijo pusimos la denuncia  por los delitos de tortura y detención ilegal cometidos por miembros de la Policía en contra de mi hijo que tenía de 17 años y era estudiante del Colegio Mejía, en aquel entonces. 

 

 

En el 2014, mi hijo estaba en cuatro curso, pero no pudo terminar sus estudios en el Colegio Mejía, él no me dijo que era por causa del 17 de septiembre, pero yo creo que sí. A veces venían los profesores y le decían: “tú eres el chico que puso la denuncia”, algunos lo felicitaban y otros no se portaban bien. La Policía ingresaba al Colegio y empezó hacer eventos para llevar a los estudiantes a estos lugares. Un año después, mí hijo dejo el colegio y ahora estudia en un centro a distancia. Este 27 de agosto de 2016 se realizará la reconstrucción de los hechos por los delitos cometidos en contra de mi hijo.

 

 

La diligencia estaba prevista para este sábado 27 de agosto a partir de las 19:00 en los exteriores del Colegio Mejía, la Unidad Policial Comunitaria (UPC) de la Basílica, la Unidad de Flagrancia y otros sitios con la finalidad de reconstruir los sucesos ocurridos aquel día en el que también fueron detenidos 55 menores de edad y 66 mayores de edad. Sin embargo, esta diligencia fue suspendida para el 3 de septiembre a las 19:00. 

 

 

Denunciamos que este 17 de septiembre se cumple 2 años de los hechos. Esperamos que luego de tanto tiempo el Estado ecuatoriano pueda empezar a hacer justicia en nuestro caso y de alguna forma repare parcialmente el dolor que se hizo sufrir a mi hijo y a nuestra familia.